El dinero suele ser el primer chispazo que nos mueve a buscar nuevas alturas.
Pero sucede algo interesante en este camino. Llega el momento en que el dinero deja el protagonismo, normalmente cuando ya lo conquistamos o estamos a punto de hacerlo.
Resulta que a determinada altura del recorrido logramos divisar nuevos y más interesantes horizontes.
El dinero se convierte así en un aliado en el camino que va mucho más allá de si mismo.